Artes Marciales, el remedio para tu salud mental

Experta en psicología asegura que la práctica constante de las artes marciales ayudarían a mejorar la concentración, el autoconocimiento y la estabilidad interna; por nombrar algunos de los múltiples beneficios.

PD Chile

Artes marciales como el Jiujitsu Brasilero, Karate, Kenpo o Taekwondo ayudan a mejorar el bienestar mental del individuo que lo practique. La esencia está en todo lo que hay detrás de cada una de las disciplinas mencionadas.

“La actitud que proponen las artes marciales, que rescata las bases filosóficas de la cultura oriental, es sanadora en sí misma. El estado de no-mente que promueven no deja espacio para el deseo ni el miedo de perder o de ganar, en contraposición a cómo se practican muchos deportes occidentales en los que prevalece la competencia y el triunfo”, explica Lara Terradas Campanario, psicóloga y terapeuta Gestalt.

“En las artes marciales se busca superarse a uno mismo por encima de la comparación con la otra persona y de la búsqueda de aprobación externa. No se busca la ficticia sensación de placer que se encuentra en el ganar, sino que la búsqueda es hacia uno mismo, mediante el desarrollo de las habilidades y la superación de los propios límites”, agrega la facultativa al diario español La Vanguardia.

Practicar artes marciales ayuda a controlar las emociones como la ira, la rabia o el enojo. “Las artes marciales tienen un componente corporal explícito que puede ayudar a transitar ciertas emociones que cargo conmigo y que pueden ser nocivas. La conciencia o la conexión con el cuerpo es una vía directa al aquí y ahora, y desde este punto de vista, veo esta práctica como una meditación activa que, según la intensidad, tendrá un efecto u otro en nuestro estado anímico y en nuestra forma de gestionar esas emociones”, sostiene el sabonim Ernesto Reyes, VI Dan de Taekwondo ITF e instructor en la escuela Chon – Ji.

Por su parte, Terradas aconseja al BJJ como un arte a practicar desde cero. En nuestra cultura, suele existir una disociación entre el cuerpo (emoción e instinto) y la mente (cognición). Las artes marciales son la excusa perfecta para integrar estos dos aspectos.

“Interesante es, además, que al practicarlas se ponen en juego más de una habilidad a la vez, o sea, se usa el entrenamiento cruzado; esta forma de aprendizaje favorece el desarrollo del equilibrio, la fuerza, la flexibilidad, la resistencia y la coordinación”, detalla la psicóloga aludiendo al arte marcial fundado por los hermanos Gracie.

Practicar artes marciales también ayudaría a la concentración mediante el ejercicio con atención focalizada en un movimiento o una patada junto con la retroalimentación constante del instructor. De esta forma, se abre un campo de más estabilidad interna, vacía de juicios y de discursos; donde el el ego se libera totalmente de la persona.

Eva Sandoval, escritora del libro Tu poder ninja y practicante de Budo Taijutsu, destaca en sus páginas que la disciplina que practicó en Japón, le ayudó a conocerse a sí misma mediante el entrenamiento físico y mental.

“Practicar artes marciales es conocer la naturaleza de nuestras emociones, experimentar miedo, frustración, rabia, odio. Es una forma de encontrarnos con lo que tenemos en nuestro interior y poder vivirlo en su justa medida para evitar que las emociones nos controlen;Transitar es una palabra mágica; transitar nuestras emociones es pasar por ellas, vivirlas. Cuando entrenas, emulas situaciones de batalla donde existen uno o varios enemigos a los que hay que sobrevivir. Así puedes sentir y actuar, en lugar de reaccionar, que es a lo que estamos habituados”, explica Sandoval.

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