¿El ejercicio como remedio para el cáncer?

No cabe duda, el ejercicio físico tiene un centenar de beneficios tales como, controlar el peso, reducir el estrés o mejorar el estado ánimo. Además, la actividad física también trae beneficios positivos para aquellas personas que padecen cáncer. Conoce más a continuación.

PD Chile

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los adultos de 18 a 64 años dediquen al menos 150 minutos semanales a la práctica deportiva aérobica, de intensidad moderada o bien 75 minutos de actividades vigorosas o una mezcla de las dos.

“No hay motivo alguno para que una persona con cáncer no deba cumplir las recomendaciones mínimas de actividad física pautadas para la población”, expone la coordinadora de la unidad de Oncología del Hospital Vithas Nisa Rey Don Jaime de Valencia, Elena García.

No hay ejercicios para estos pacientes apunta la especialista. “No hay una sola práctica deportiva que dé en los pacientes el 100 por ciento de los cambios que necesita”, especifica la experta. “Cada paciente es distinto según el cáncer que tenga, su gravedad, cómo responde su organismo, si se ha sometido a cirugía o tratamientos diversos, por ello es importante la individualización para lograr los objetivos propuestos”, agrega García.

En una entrevista que la facultativa otorgó al medio español InfoSalus, la médica valenciana apunta que el ejercicio físico mitiga los efectos secundarios de la medicación junto con evitar la pérdida de masa muscular.

“Hacer ejercicio durante el tratamiento atenúa sus efectos secundarios e incluso del propio cáncer como la fatiga, la sensación de debilidad, la pérdida de masa muscular o el estado de ánimo y ayuda a sobrellevar mejor el tratamiento”, explica Elena García a la revista de salud ibérica.

No obstante, el ejercicio en los pacientes con cáncer tiene algunas condiciones. Éstas dependerán de su condición cardio vascular, composición corporal y fuerza máxima. Una vez evaluadas, se ejecuta un programa individualizado de acorde a la persona.

“Estas mediciones nos sirven para definir qué efectos secundarios tienen, qué le limita el día a día y para establecer el tipo de ejercicio físico y la cantidad que necesita cada persona”, describe la experta.

Una vez que se conocen las mediciones, comienza el entrenamiento. Dentro de las rutinas se determina la evolución del paciente y se le educa en hábitos saludables. Los pacientes que generalmente participan en este tipo de programas de actividad física son aquellos que están en pleno tratamiento o bien ya lo terminaron y presentan efectos secundarios agudos. Con ellos, se busca recuperar la masa muscular, la capacidad cardiovascular, prevenir la cardiotoxicidad y mejorar la movilidad articular.

Todo esto monitoreado por un equipo multidisciplinario donde hay médicos, especialistas en ciencias del deporte, fisioterapeutas y psico oncólogos. De esta manera, se le puede hacer frente y al cáncer de manera activa junto con prevenirlo, como bien señala la Asociación Española contra el Cáncer donde destaca que “existen suficientes evidencias científicas que demuestran que una vida activa físicamente puede proteger, fundamentalmente frente al cáncer de colon y de mama”.

Lo expuesto anteriormente es otro reflejo claro y evidente que el deporte es salud. Y tú, ¿cuándo comienzas a hacer deporte?

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