El fin de semana estuvo marcado por el partido de rugby que disputaron Chile y Nueva Zelanda en San Carlos de Apoquindo. Cerca de 14 mil espectadores fueron testigos del imponente haka de los All Blacks Maorí quienes se impusieron por 73 -0 ante Los Cóndores.
PD Chile
Cuesta analizar el encuentro entre los oceánicos y Chile XV. La diferencia física, táctica y técnica era abismal entre ambas escuadras. La altura mínima de los All Blacks era de 1.85. El movimiento de las líneas era fugaz y los tackles eran con una potencia que pocas veces se ve por esta parte del continente.
Pese a que la supremacía era innegable para los Maorí All Blacks, Chile no paró de buscar llegar al ingoal. No obstante, Los Cóndores fallaron mucho en la traslación de la ovalada, perdió la mayoría de los scrums y no fueron certeros en los lineouts.
Algo totalmente en el equipo visitante. El profesionalismo se hizo sentir en cada uno de los tries. A esto se suma la gran técnica del pateador Otere Black quien logró incrustar la ovalada a los dos palos desde todos los sectores de la cancha.

En el segundo tiempo, el quince dirigido por el uruguayo Pablo Lemoine se generaría dos penales. No obstante, el pateador designado, Santiago Videla, fallaría las dos oportunidades. En el primero, la pelota se iría a las gradas y en el segundo, pegaría en el horizontal derecho. En total, Chile recibiría 11 tries las que junto a sus respectivas conversiones dejaría el marcador final por 73-0 para los All Blacks Maorí.
Una verdadera paliza pero que en el conjunto nacional ven con buenos ojos. “En un partido de esta categoría, lo único que podemos rescatar es seguir afinando detalles para tener el nivel que queremos llegar”, destaca el forward Ignacio Silva.
Sueño cumplido
Gran parte de los jugadores que conformaron el proceso de preparación para este partido juega en el torneo local. Dos o tres años atrás, no se hubiesen imaginado que un 17 de noviembre del 2018 jugarían contra una franquicia de los All Black (NZL).
“Fue un partido histórico y entretenido. Nos sirvió mucho para medirnos contra los mejores del mundo posición por posición. Cada error nos costó caro. Ojalá se pueda repetir y esto motive al rugby chileno a futuro”, apunta el jugador de Old Boys, Marcelo Torrealba.
“Es el sueño de cada rugbista enfrentar a los All Blacks. Lo primero que hacen ellos cuando nacen es tocar una pelota de rugby. Viven, descansan y comen como un profesional. Me siento afortunado de haber vivido esto”, agregó emocionado.
Las enseñanzas de Lemoine
Caras largas eran las que mostró el staff técnico de Los Cóndores liderados por el uruguayo Pablo Lemoine. Al seleccionador le costó digerir la seguidilla de cinco tries consecutivos que determinaron que los oceánicos se fueran 50 puntos arriba en el marcador. Más allá de la abultada derrota, el cotejo saca enseñanzas pensando en febrero, donde Chile buscará su clasificación al mundial de la IRB.
“Si aspiramos a meternos a una copa del mundo o a jugar en una franquicia profesional debemos ser los más duros con nosotros mismos. Hay algunos jugadores que demostraron estar al nivel. Lamentablemente en este deporte se necesitan 15 jugadores durante los 80 minutos totalmente focalizados. El liderazgo de Javier Richards fue importante. Los equipos de rugby se construyen de a uno”, argumentaba el charrúa.
Lemoine y sus dirigidos tendrán ocho días de descanso. Luego comenzarán la pretemporada con un único objetivo en mente: el America´s Rugby Championship. “Queremos presentar un equipo que tenga las condiciones para jugar de igual a igual con cualquier selección”, apuntó.
“Es fundamental tener algún tipo de descanso mental, considerando que nosotros no nos dedicamos 100 % a esto. Necesitamos descansar y reagruparnos para volver a dejar el cuerpo en la cancha. Hay un millón de cosas que trabajar y ya habrá tiempo para ello”, cerraba el capitán Javier Richards.