Luis Eyzaguirre nació el 22 de Junio de 1939 en la ciudad de Santiago. Medía 1, 75 metros y jugaba de lateral derecho. Fue parte del plantel que obtuvo el tercer lugar en el Mundial de 1962 realizado en nuestro país. Conoce su breve historia
PD Chile
Su nombre y figura comenzó a sonar cuando militó en la Universidad de Chile. Junto a los azules conformaron el mítico y recordado ballet azul dirigido por el profesor Luis Zorro Álamos. Junto a él ganaron cinco campeonatos (1959, 1962, 1964, 1965 y 1967).
Fifo Eyzaguirre es considerado por los expertos como uno de los mejores laterales derechos que ha tenido Chile en su historia. Se caracterizaba por ser un carrilero sagaz, rápido, inteligente y que equilibraba su fuerza con técnica.
Antes de pasar a las inferiores de Universidad de Chile, comenzó jugando baby en las calles de Av. San Pablo. Su habilidad era magnífica que pasó en forma directa desde la juvenil al plantel de honor de la U, sin transitar por la estación intermedia que era la cuarta especial hoy Sub 16.

A Eyzaguirre no le gustaba perder. Su velocidad y despliegue físico sorprendía en aquellos años. El 26 de marzo de 1959 con sólo 19 años, recibe su primer llamado a la selección chilena. Fifo daba un salto excepcional en su carrera futbolística.
El hito más grande de toda su carrera deportiva fue haber conformado el plantel que obtuvo el bronce en el Campeonato Mundial de 1962 comandada por el profesor Fernando Riera. Jugó los seis partidos del mundial y tuvo gran protagonismo en la definición por el tercer lugar.
Su rendimiento en aquel partido fue imborrable y desde ese entonces, se ganó el respeto en todo el mundo del fútbol. Su carácter aguerrido y veloz hacía que fuese un jugador de ida y vuelta. Aportaba variantes en ofensiva por su velocidad, buena pegada y gran habilidad con su pierna derecha.
Se destacó por su temple de acero a la hora de tomar decisiones. 15 días antes del mundial chileno, se sometió a una operación en la apéndice. Aún sin cicatrizar los puntos, ingresó a la cancha. A los pocos minutos posterior, se le abrió la herida y comenzó a sangrar.
En el entretiempo, se tapó la herida haciendo presión sobre la hemorragia y luego entró al segundo tiempo a jugar. Según los seleccionados de aquella época, hechos como estos, dimensionan la nobleza y amor por la camiseta que tenía este gran jugador.
Los medios franceses de aquel tiempo catalogaban a Eyzaguirre como el mejor lateral derecho del mundo entre la temporada 1962-1963
En dicha cita, compartió con jugadores de la talla del húngaro-español Ferenc Puskas, el soviético Lev Yashin, el checoslovaco Josef Masopust, el alemán Uwe Seeler, el francés Raymond Kopa, el hispano-argentino Alfredo di Stéfano y el portugués Eusebio.
Defendió en 54 ocasiones a la Selección de fútbol de Chile, de las cuales 39 fueron de forma oficial entre 1959 y 1966. Su partido de despedida fue ante Italia en el mundial de Inglaterra 1966.
Ya en 1965, sufrió una serie de lesiones a los meniscos que mermaron su capacidad. Periodistas de aquella época postulan había perdido velocidad y despliegue, pero ganaba en experiencia.
En 1967 pasó a jugar por Huachipato, donde protagonizó uno de los más peculiares incidentes de la historia criolla: se trenzó a puñetes con el paraguayo Evelio Villalba compañero de equipo porque lo trató de “bruto” debido a un difícil pase. Ambos Fueron expulsados.
Tras su paso por Huachipato, finalizó su carrera en el club Ferroviarios, donde se reencontró con dos compañeros y amigos del Ballet Azul: Sergio Navarro y Leonel Sánchez.
El legado de Eyzaguirre trasciende hasta nuestros días. Hoy los laterales derechos de nuestra selección son verdaderos carrileros que suben y bajan los 90 minutos. Sin duda que Fifo habrá tenido que ver en esta evolución.
Antes de convertirse en leyenda, Luis Eyzaguirre jugaba baby fútbol en las calles de la Avenida San Pablo. Su habilidad era tan evidente que cuando llegó a las inferiores de Universidad de Chile saltó directamente desde la juvenil al plantel de honor, sin pasar por la cuarta especial. Eso no le pasaba a cualquiera.
Con los azules conformó el mítico Ballet Azul, dirigido por el profesor Luis Zorro Álamos. Una generación irrepetible que ganó cinco campeonatos nacionales: 1959, 1962, 1964, 1965 y 1967. Eyzaguirre fue el carrilero derecho de ese equipo legendario, reconocido internacionalmente como uno de los primeros defensas que subía al ataque y regresaba rápidamente a defender, una innovación táctica que comparte con Nilton Santos, Djalma Santos y Giacinto Facchetti.
Fifo no era un lateral cualquiera. Era un fenómeno táctico en una época donde los defensas laterales no pasaban de la mitad del campo. Él rompió ese molde con una claridad que hoy parece obvia pero que en los años 60 era una herejía futbolística.
“Los zagueros laterales llegaban hasta la mitad de la cancha, no más. Fui el primero en subir hasta la otra área. Era ganador y tenía fuelle para ir y venir. ¿Qué me iba a decir el técnico si yo volvía en seguida?”, declaró el propio Fifo años después.
Hoy ocupa el puesto 19° entre los mejores laterales derechos de la historia a nivel mundial y el 11° a nivel continental, reconocimiento que se sostiene décadas después de su retiro.
El hito más grande de su carrera llegó en el Mundial de 1962, disputado en Chile bajo el mando del profesor Fernando Riera. Pero lo que nadie sabe es el precio que pagó Fifo para estar en esa cancha.
Quince días antes del inicio del torneo, se operó del apéndice. Los puntos aún no cicatrizaban cuando el partido comenzó. A los pocos minutos de juego, la herida se abrió y comenzó a sangrar. En el entretiempo, Fifo se tapó la herida haciendo presión sobre la hemorragia. En el segundo tiempo, volvió a la cancha.
Jugó los seis partidos del Mundial. Fue figura en la definición por el tercer lugar. Chile hizo historia con un bronce que sigue siendo el mejor resultado de la selección en una Copa del Mundo. Ese año, fue nominado al Balón de Oro Global por FIFA y los medios franceses lo catalogaron como el mejor lateral derecho del mundo en la temporada 1962-1963.
El 23 de octubre de 1963 ocurrió algo sin precedentes para el fútbol chileno. Luis Eyzaguirre fue convocado a la Selección del Resto del Mundo, el equipo soñado reunido para celebrar el centenario del fútbol inglés en el estadio de Wembley.
En esa alineación histórica aparecían Eusebio, Pelé, Alfredo Di Stéfano, Garrincha, Lev Yashin, Ferenc Puskás, Paco Gento y Raymond Kopa, dirigidos por el chileno Fernando Riera. Fifo entró en el segundo tiempo por Djalma Santos y se encargó de marcar a Bobby Charlton. A diferencia de lo que había pasado con su antecesor en el puesto, Charlton nunca pudo escaparse de su marcador.
Fue el periodista Hernán Solís quien bautizó a Luis como Fifo tras ese partido. Y el nombre quedó para siempre.
Ese mismo año, el Ballet Azul tuvo otra actuación memorable que pocas veces se recuerda. En la Copa Libertadores de América, Universidad de Chile llegó a semifinales contra el Santos FC de Pelé, y se robó meritoriamente un triunfo en Santiago, con Eyzaguirre como la figura de aquel encuentro.
Un lateral chileno frenando al Santos de Pelé. En los años 60. Eso fue Fifo Eyzaguirre.
En 1965 comenzaron las lesiones en los meniscos que fueron mermando su capacidad. Los cronistas de la época decían que había perdido velocidad, pero que ganaba en experiencia. En 1967 pasó a Huachipato, donde protagonizó uno de los incidentes más recordados del fútbol criollo: se trenzó a puñetes con su compañero paraguayo Evelio Villalba porque lo trató de “bruto” en un pase difícil. Ambos fueron expulsados. Era Fifo: nunca perdió el carácter.
Terminó su carrera en Ferroviarios, donde se reencontró con sus amigos del Ballet Azul, Sergio Navarro y Leonel Sánchez. Defendió a la Selección Chilena en 54 ocasiones entre 1959 y 1966, con 39 partidos oficiales. Su despedida internacional fue ante Italia en el Mundial de Inglaterra 1966.
I am text block. Click edit button to change this text. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.