El martes, el Real Madrid se coronó como súper campeón europeo tras imponerse por dos goles a uno ante el Manchester United inglés. Los dirigidos por Zinedine Zidane alcanzaron su cuarta Supercopa de la historia. Esta vez, el nuevo tÃtulo europeo tuvo a un jugador puntal durante los 90 minutos: Carlos Henrique Casimiro.
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Casemiro tiene 25 años y es considerado uno de los mejores volantes mixtos del mundo. Si bien no era del gusto de Zinedine Zidane a su llegada a la Casa Blanca, el brasileño la remó desde atrás. Jugaba 20 minutos y cuando el partido ya estaba cocinado.
Fue en febrero de 2016 tras la derrota ante su eterno rival madrileño, el Atlético de Madrid, cuando el francés apostó por el paulista. Casemiro agarró camiseta e hizo su trabajo. Desde ese entonces, el nacido en las inferiores del Sao Paulo F.C, se transformó en el relojito del Real Madrid.
Su figura y despliegue dentro del campo es imprescindible en el andamiaje colectivo del once blanco. Tapa huecos, se ofrece como opción de pase, rompe las lÃneas, asiste a sus compañeros e incluso hace goles. Un verdadero tractor.
Durante los primeros 10 minutos, ya habÃa robado un balón peligroso en el ataque del United. Lo hizo limpiamente, sin los recursos caracterÃsticos de un volante de corte como es reventar la pelota o hacer falta.
Casemiro es un jugador fuerte que juega al lÃmite de la amonestación en cada encuentro. Su orientación colectiva y de equipo lo hace importante dentro del esquema de Zizou. Es el primer stopper del Real.
Es aquel jugador que debe corregir los errores de los de más adelante o bien es aquella pieza que apoya la salida supersónica del equipo. Y si eso fuera poco, es también el hombre de los goles importantes. Lo hizo en Cardiff desde aquel remate fuera del área y lo hizo esta vez en Macedonia abriendo la cuenta.
La palabra cansancio no está dentro de su vocabulario. Casemiro es el nombre que lleva en la espalda de su camiseta. Incombustible es su más concisa descripción.






















