La Roja de Rueda tapó bocas

(Miguel SCHINCARIOL / AFP)
(Miguel SCHINCARIOL / AFP)

“Acá está el bicampeón”, tituló el medio argentino Olé. Y si lo dicen ellos, es por algo; después de 615 días sin disputar partidos por competencias oficiales , Chile se enfrentó en el Estadio Morumbi de Sao Paulo ante Japón, su primer partido por la Copa América Brasil 2019, tapando bocas a todo el mundo del fútbol. El Equipo de Todos tuvo contundencia y vapuleó a los samurais por 4 goles a 0.

PD Chile

Felizmente quedaron atrás largas semanas de polémicas y críticas que laceraron el ambiente del vestuario nacidas, muchas de ellas, desde cierto sector de los medios que de manera innecesaria exacerban aspectos extradeportivos que dan mucho rating y pantalla pero que nada aportan a lo que más les interesa a los aficionados de verdad: lo que ocurre en la cancha y cómo jugará la Roja.

Es de esperar que ahora todos, entre ellos los díscolos, nos cuadremos con la selección, se le entregue el espaldarazo a su entrenador, cuerpo técnico y jugadores convocados al plantel. No debemos perder la memoria y recordar que este equipo en su mayoría entra a defender su título, siendo ellos los que más desean revalidarlo y obtener una tercera corona.

Todo futbolista entra a una competencia de este nivel con esa motivación. Es cierto que no están todos, pero los citados y los que están en la banca saben el desafío por delante. No nos cabe duda que darán lo máximo en todo certamen y junto con ello, dejar bien puesta la imagen del combinado nacional y así recuperar en este torneo continental la herencia de la generación dorada que aún está presente. Tal como se vió en el Morumbí.

Chile jugó los primeros 45 minutos intentando, tomando el ritmo con varios ataques y asociaciones entre Alexis/Jean. Los nipones tomaron precauciones con Vargas, mandando una marca personal. A los dirigidos por Reinaldo Rueda les costó por largos minutos buscar profundidad y contundencia. No obstante, el grueso del plantel lleva 10 años jugando juntos y sólo bastó que el reloj corriese para que Chile abriera la cuenta.

A los 42 minutos, Erik Pulgar la mete adentro con un salto y cabezaso impecable. El Equipo de Todos abría la cuenta y comenzaba a subir la marea roja hasta llegar a su peak.

En el complemento, Chile volvió a la cancha con la tranquilidad de ir ganando pero sabiendo que no podía confiarse pues al frente había un equipo joven pero con jugadores muy rápidos, habilidosos y que en cualquier momento podían convertir. La zaga defensiva debía tener en el entrecejo a Kubo (18) y Nakajima (19). Los dos ejes de creación asiáticos.

De hecho, de no haber sido por la inexperiencia de sus delanteros podría haber sido distinto el panorama. Afortunadamente el equipo encontró pronto el camino despejado al conectar Vargas un pase del Huaso Isla y con un derechazo que rozó  en un defensa nipón y se coló en el arco poniendo un 2 a 0. El tanto 38 de Turboman daba respiro a la escuadra nacional y al propio Reinaldo Rueda.

Japón se fue arriba intentando acortar el marcador y por momentos se creó varias posibilidades que se pasearon por el área y que no lograron conectar.

Chile mostró más oficio y el equipo fue encontrando un mejor ensamblaje colectivo creándose permanentemente oportunidades que daban cuenta que el equipo estaba con confianza y hambre de gol. La roja tuvo a un Pulgar que estuvo por encima de lo esperado y con varios puntos altos en el equipo como Medel, Isla, Maripan, Vidal, Vargas y Alexis que jugó un muy buen partido a pesar que fue varias veces fouleado y venía con pocos minutos en competencia por lesiones en Manchester.

Ya en el final, los goles de Alexis y de Vargas; todo sería un carnaval. Ambos tantos fueron bellas conquistas precedidas de jugadas de gran fútbol lo que hace ilusionar a todo un país y además muestra las credenciales de campeón vigente. Maravilla es el mejor goleador de todos los tiempos con 42 dianas y lo sigue el renquino con 38. La dupla dorada puede extender aún más este registro.

Chile debe tener una mirada humilde en el triunfo, detectar las falencias por corregir  y ajustar las piezas para enfrentar a rivales que serán más exigentes como Ecuador y Uruguay. Lo más importante es que se ganó y forma contundente. Hubo un nivel más alto que el exhibido en los partidos preparatorios y que se está en el camino de re-encontrar el nivel que estos jugadores supieron tener en los años de gloria. ¡Vamos por ella!