La Eurocopa ya está en tierra derecha, no obstante, partió convulsionada a raíz una situación que dio la vuelta al mundo. Corría el minuto 43 del primer tiempo entre Dinamarca y Finlandia cuando el corazón del jugador danés Christian Eriksen dejó de latir súbitamente, desplomándose ante todo el estadio

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Esa misma tarde, Eriksen fue internado de urgencia en un hospital desde donde confirmó que se encontraba “bien dadas las circunstancias”. Los médicos confirmaron que Eriksen, de 29 años, había sufrido sufrió un paro cardíaco y decidiendo que implantarían un desfibrilador automático.

Esto era “necesario debido a las alteraciones del ritmo”, explicó el médico del equipo danés Morten Boesen.

¿Cómo funciona el desfibrilador automático implantable? Te lo contamos a continuación

El desfibrilador automático implantable, también llamado desfibrilador cardioversor implantable (ICD, por sus siglas en inglés) es un pequeño dispositivo a pila que se coloca en el pecho para controlar el ritmo cardíaco y detectar latidos irregulares en cualquier persona.

“El aparato emite impulsos eléctricos a través de uno o más cables conectados al corazón para corregir el ritmo cardíaco anormal”, describe la Clínica Mayo de Estados Unidos en su sitio web.

Las personas que necesitan de este dispositivo, es porque sus latidos del corazón son peligrosamente rápidos (taquicardia ventricular) o porque los latidos son tan erráticos que impiden que el corazón bombee suficiente sangre al resto del cuerpo (fibrilación ventricular). En un deporte con cambios de ritmo vertiginosos como el fútbol, esta patología ya resulta casi común.

Los desfibriladores detectan y detienen los latidos anormales del corazón (arritmias). El dispositivo controla continuamente los latidos y emite impulsos eléctricos para restituir el ritmo cardíaco normal cuando sea necesario.

Cabe aclarar que este desfibrilador no es lo mismo que un marcapasos, otro dispositivo implantable que se utiliza para ayudar a controlar los ritmos cardíacos anormales.

“Christian aceptó la solución y además el plan fue confirmado por especialistas a nivel nacional e internacional que recomiendan el mismo tratamiento”, añadió el médico Boesen.

Recordemos que Eriksen, volante del Inter de Milán (ITA), colapsó poco antes del descanso del partido entre Dinamarca y Finlandia, y tuvo que ser resucitado con un desfibrilador.

El médico alemán Jens Kleinfeld, que lo trató en el campo de juego, rememora aquel momento: “Unos 30 segundos después, abrió los ojos y pude hablar con él. Fue un momento muy conmovedor, porque en tales emergencias médicas en la vida cotidiana, las posibilidades de éxito son pocas”. Kleinefeld contó que en ese momento le preguntó a Eriksen: “Bueno, ¿has vuelto con nosotros?”.

“Sí, estoy de vuelta contigo”, le respondió Eriksen. “Maldita sea, solo tengo 29 años”. “Fue entonces cuando supe que el cerebro no estaba dañado”, puntualiza el médico Kleinefeld.

Casos similares

El defensor holandés del Ajax Daley Blind fue diagnosticado con una afección cardíaca en diciembre de 2019.

Pero esto no le obligó a abandonar su carrera profesional y regresó al campo de juego en febrero de 2020 después de que le colocaran un desfibrilador cardioversor implantable.

El jugador de 31 años forma parte del equipo de su país  (Holanda) en la Eurocopa 2020 (2021) ya eliminado del certamen continental en manos de República Checa. No fue la misma suerte para el exjugador de críquet de Inglaterra, James Taylor, de 31 años,  quien terminó su carrera por problemas cardíacos en 2016.

Posteriormente, se le colocó un desfibrilador y señaló en una entrevista al podcast de BBC Sport Desk, lo que se le podría venir al futbolista danés.

“Es un desfibrilador que está dentro de mí”, detalló Taylor. “La forma en que puedo describirlo es que tiene la mitad del tamaño de un teléfono móvil y es un poco más grueso. Tiene dos cables que están conectados en la parte inferior del corazón”.

“Al principio estaba reacio a tenerlo, pero una vez que comprendí mejor mi condición y cómo me va a ayudar, es mi mejor amigo”, afirmó.

“Opté por colocarlo debajo de mi músculo pectoral, para que no pueda verlo, pero puedes ver los cables en mi pecho, si quieres”, aseguró.

“Una de las cosas importantes, le diría (a Eriksen), es hablar con personas en las que confías y también abrirte a personas que han tenido una experiencia similar para aprender y comprender la situación, porque nadie realmente sabe”, aseguró.

¿Podrá Christian Eriksen volver a tocar un balón? Sólo su corazón lo sabe

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