Nuestro columnista invitado es un hincha confeso de un club de la octava región. A sólo días de la gran definición por la permanencia en el fútbol grande de nuestro país, te dejamos esta nueva Columna PD donde nuestro simpatizante evidencia cómo vivió el descenso del equipo de sus amores.

Frederik Sanhueza.

El fin de semana del 12 de Noviembre,  el fantasma del descenso se hizo presente en la Primera B. Durante el desarrollo de la décimo quinta jornada, el principal enemigo de los clubes debía decidir a quién se llevaría al inframundo: Deportes Valdivia o Iberia de Los Ángeles. Este último, se convirtió en el perdedor de la categoría tras empatar a uno con San Marcos de Arica.

Esta amenaza puso a prueba la seguridad y convicción de las escuadras, generando suspenso y dudas para ganar el juego y salvar la categoría. Una escena que se repetirá este fin de semana en varios lugares: en la promoción por el ascenso entre San Marcos de Arica y Unión La Calera;  en Curicó cuando los torteros enfrenten a O´higgins de Rancagua en un nuevo clásico huaso y  en La Cisterna en un partido no apto para cardíacos entre Palestino y Santiago Wanderers. Encuentros donde el equipo que se duerma, desciende.

Existieron diversas situaciones que condenaron al cuadro angelino a jugar en Segunda Profesional el próximo año. Los resultados favorables para uno y otro, la presión del ambiente, la baja captura de puntos durante las últimas tres temporadas, y una confrontación deportiva latente podrían ser algunas de las causas.

A todos los hinchas empedernidos que también se ven intimidados por la fantasmagórica categoría de la B, ¿Cuáles creen que son los factores que llevaron a vuestro equipo a esta situación?

En el caso de Iberia, quien no pudo superar ninguno de estos factores durante el desarrollo de la jornada final del torneo, aún cuando contaba con el mayor porcentaje de probabilidades para hacerlo (72%); el nerviosismo, la presión del público, y quizás los  cobros arbitrales injustos, sin duda nos jugaron en contra.

Todo esto nubló al cuadro del Bio – Bio, condenándolo a perder el juego impuesto por el rival y con el fantasma del descenso presente en cada pelota.

Por su parte, en el Torreón ocuparon la calma como su principal aliado, lo que les permitió un juego más fluido en cancha y dar vuelta un marcador adverso en dos minutos.

A partir de esto, se puede inferir que no hay un único responsable de lo acontecido con Iberia, sino una serie de factores que los angelinos no supieron manejar tanto dentro como fuera del rectángulo sagrado.

Desde hoy la invitación para la azulgrana es a reinventarse para llevar a cabo la operación retorno, donde todos los entes de la institución, jugadores, hinchas, cuerpo técnico y dirigentes trabajen para este bien común.

El fantasma del descenso ya se llevó a su primera víctima y este fin de semana, seguirá haciendo de las suyas, ahora en la Primera A.