Equipo de Redactores.
Ya es casi un hecho que Santiago será sede de los Juegos Panamericanos 2023. Antes de esta gran fiesta deportiva, se deberán mejorar complejos deportivos, construir nuevas infraestructuras y mejorar la competencia interna en todas las disciplinas.
Este es un paso gigantesco para el deporte chileno. Sabemos que no será tarea fácil ya que antes de los juegos, pasarán tres gobiernos distintos en donde esperemos, el deporte esté dentro de sus prioridades.
Chile está capacitado para albergar eventos deportivos de este tipo. Contamos con la cultura deportiva, que cada vez crece más y agiganta sus fronteras.
Las nuevas generaciones que lleguen al 2023 como posibles cartas de medalla, tendrán como ejemplo la experiencia actual del Team Chile y además tendrán como sustento audiovisual, las gigantescas redes sociales en donde podrán estudiar a los rivales, movimiento y adquirir nuevos conocimientos teóricos para mejorar la performance.
Es momento que las autoridades se unan y establezcan al deporte como una política de estado en todos los chilenos saldremos beneficiados.
Será labor de los colegios seguir fomentando la práctica competitiva para que así se capten nuevos talentos desde la educación básica.
En los últimos años, muchas federaciones han abusado de los recursos repartidos por el Comité Olímpico de Chile, perjudicando directamente a nuestros propios deportistas y su posibilidad de competir en el extranjero.
Con Tokio 2020 a la vuelta de la esquina, ya es momento oportuno de expulsar a la codicia de una vez por todas del deporte chileno. El tiempo pasa volando y aún hay mucho por hacer.
Señores, ¡pongámonos a trabajar!























