Una paliza que deja enseñanzas

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El fin de semana estuvo marcado por el partido de rugby que disputaron Chile y Nueva Zelanda en San Carlos de Apoquindo. Cerca de 14 mil espectadores fueron testigos del imponente haka de los All Blacks Maorí quienes se impusieron por 73 -0 ante Los Cóndores.

PD Chile

Cuesta analizar el encuentro entre los oceánicos y Chile XV. La diferencia física, táctica y técnica era abismal entre ambas escuadras. La altura mínima de los All Blacks era de 1.85. El movimiento de las líneas era fugaz y los tackles eran con una potencia que pocas veces se ve por esta parte del continente.

Pese a que la supremacía era innegable para los Maorí All Blacks, Chile no paró de buscar llegar al ingoal. No obstante, Los Cóndores fallaron mucho en la traslación de la ovalada, perdió la mayoría de los scrums y no fueron certeros en los lineouts.

Algo totalmente en el equipo visitante. El profesionalismo se hizo sentir en cada uno de los tries. A esto se suma la gran técnica del pateador Otere Black quien logró incrustar la ovalada a los dos palos desde todos los sectores de la cancha.

Con Chile buscando llegar al ingoal y Nueva Zelanda priorizando que la pelota nunca cayera el piso llegarían al final del primer tiempo. En los primeros 40 minutos, el marcador ya estaba 35-0, evidencia numérica que enrostraba a todos los asistentes las grandes diferencias que existen entre  un país que tiene al rugby como deporte profesional y nacional. Chile mantiene una estructura deportiva amateur donde el grueso de los jugadores debe trabajar y estudiar a la par de los entrenamientos. Todo ese contexto se reflejó en el marcador.

En el segundo tiempo, el quince dirigido por el uruguayo Pablo Lemoine se generaría dos penales. No obstante, el pateador designado, Santiago Videla, fallaría las dos oportunidades. En el primero, la pelota se iría a las gradas y en el segundo, pegaría en el horizontal derecho. En total, Chile recibiría 11 tries las que junto a sus respectivas conversiones dejaría el marcador final por 73-0 para los All Blacks Maorí.

Una verdadera paliza pero que en el conjunto nacional ven con buenos ojos. “En un partido de esta categoría, lo único que podemos rescatar es seguir afinando detalles para tener el nivel que queremos llegar”, destaca el forward Ignacio Silva.

Pese a la derrota, el jugador formado en Stade Francais destaca cosas positivas del encuentro. “Tuvimos una buena defensa durante los primeros 30 minutos. Otra cosa que destaco es la actitud. Nunca bajamos los brazos con estas estructuras profesionales. Con un trabajo firme de años se puede competir a este nivel”, agregó.

 Sueño cumplido

Gran parte de los jugadores que conformaron el proceso de preparación para este partido juega en el torneo local. Dos o tres años atrás, no se hubiesen imaginado que un 17 de noviembre del 2018 jugarían contra una franquicia de los All Black (NZL).

“Fue un partido histórico y entretenido. Nos sirvió mucho para medirnos contra los mejores del mundo posición por posición. Cada error nos costó caro. Ojalá se pueda repetir y esto motive al rugby chileno a futuro”, apunta el jugador de Old Boys, Marcelo Torrealba.

Torrealba, quien destacó en el World Rugby Seven realizado este año en San Francisco, sostiene que en el Americas Rugby Championship la intensidad será la misma o incluso mayor. “El rugby moderno es totalmente intenso. Si no te subes a ese tren, te quedas abajo. Ese es el foco más importante para lo que queda”, apuntó.

“Es el sueño de cada rugbista enfrentar a los All Blacks. Lo primero que hacen ellos cuando nacen es tocar una pelota de rugby. Viven, descansan y comen como un profesional. Me siento afortunado de haber vivido esto”, agregó emocionado.

Las enseñanzas de Lemoine

Caras largas eran las que mostró el staff técnico de Los Cóndores liderados por el uruguayo Pablo Lemoine. Al seleccionador le costó digerir la seguidilla de cinco tries consecutivos que determinaron que los oceánicos se fueran 50 puntos arriba en el marcador. Más allá de la abultada derrota, el cotejo saca enseñanzas pensando en febrero, donde Chile buscará su clasificación al mundial de la IRB.

“Si aspiramos a meternos a una copa del mundo o a jugar en una franquicia profesional debemos ser los más duros con nosotros mismos. Hay algunos jugadores que demostraron estar al nivel. Lamentablemente en este deporte se necesitan 15 jugadores durante los 80 minutos totalmente focalizados. El liderazgo de Javier Richards fue importante. Los equipos de rugby se construyen de a uno”, argumentaba el charrúa.

“No soy de los técnicos que miran para afuera. Creo en los proyectos internos. Creo que se puede trabajar bien acá y con una base de jugadores del rugby chileno. El alto rendimiento es monitoreo constante, saber lo que pasa con ellos, saber qué hacen y qué no hacen para después no tener las sorpresas que tuvimos hoy (sábado)”, agregó.

Lemoine y sus dirigidos tendrán ocho días de descanso. Luego comenzarán la pretemporada con un único objetivo en mente: el America´s Rugby Championship. “Queremos presentar un equipo que tenga las condiciones para jugar de igual a igual con cualquier selección”, apuntó.

“Es fundamental tener algún tipo de descanso mental, considerando que nosotros no nos dedicamos 100 % a esto. Necesitamos descansar y reagruparnos para volver a dejar el cuerpo en la cancha. Hay un millón de cosas que trabajar y ya habrá tiempo para ello”, cerraba el capitán Javier Richards.